Retiros de Emaús: Todo lo que querías saber explicado en 6 minutos.

Si buscando información por internet sobre qué son los Retiros de Emaús has llegado hasta aquí, te doy la bienvenida. Al igual que tú, hace ya más de 5 años, cuando me hablaron de los Retiros de Emaús y rechazaba sistemáticamente la idea de acudir a uno de ellos, o incluso cuando ya había sido invitado para ir a uno de ellos y había aceptado, me pase mucho tiempo, por no decir horas, investigando por Internet intentando averiguar qué demonios era eso de un Retiro de Emaús. Yo estaba muy alejado de la Iglesia y la verdad es que las dudas, la desconfianza y la curiosidad me sobrepasaba: ¿Será una secta? ¿Estarán los del Opus, los Legionarios de Cristo o vaya usted a saber quién detrás de esto? ¿Será sólo exclusivamente para católicos practicantes? ¿Será un carisma de la Iglesia? ¿Qué se supone que hacen allí dentro? ¿Por qué tanto secretismo en torno a ellos? ¿Por qué sale tan feliz y cambiada la gente de allí?…

Encontré algunos artículos de prensa que hablaban de ellos, algunas entrevistas a personas relacionadas con Emaús, e incluso algunos pequeños testimonios en vídeo que hablaban del Retiro en cuestión. En definitiva, muchas palabras pero poca información concreta. Pero llegó el día e hice mi Retiro… Fue tanto lo que recibí en Emaús y tanto lo que hizo cambiar mi vida que decidí dedicar parte de mi tiempo en darlos a conocer a través de este Blog en el que estás ahora. Para satisfacer esta necesidad que ahora tienes por saber y conocer de qué va todo esto, he recopilado en este Post algo de información encontrada por Internet, pero sobre todo la que nace de mi propia experiencia. En este artículo he condensado en tan sólo 6 minutos todo lo que deseas saber sobre los Retiros de Emaús… hasta donde se puede explicar, claro. Te invito a leerlo y espero que aclare algunas de tus dudas y te anime a hacer un Retiro de Emaús. Vale la pena, te lo aseguro.

¡La gran idea de Myrna!

Quién iba a decirle a Myrna Gallagher, laica responsable de la formación religiosa de la Parroquia de Saint Louis en Miami (USA), que cuando en 1978 decidió plantearle a su párroco una nueva idea para motivar y animar a sus feligreses, casi sin pretenderlo, iba a crear un poderoso instrumento que tras el paso de los años se ha revelado como un método espectacularmente efectivo de evangelización, apostolado y dinamización de la vida parroquial a través de las conversiones por todo el mundo: es lo que se conoce como el ‘Camino de Emaús’, también conocido como ‘Retiro de Emaús’.

¿Qué es el ‘Camino de Emaús’?

Es importante en primer lugar dejar algo muy claro. El ‘Camino de Emaús’, si bien está aceptado por la Iglesia Católica, no pertenece y tampoco es ningún movimiento cristiano, instituto apostólico ni asociación eclesiástica como son el Opus Dei, Regnum Christi (Legionarios), los Carismáticos, los Jesuitas o los Neocatecumenales entre otros muchos. Emaús depende y se integra en la actividad ordinaria de las parroquias que lo han adoptado y cuenta, al ser de carácter católico, con la aprobación y supervisión de un sacerdote.

Es un tipo de Retiro hecho por laicos para laicos. Es un instrumento, como decíamos antes, de nueva evangelización y apostolado encaminado a despertar y dinamizar la vida de nuestras diócesis y parroquias. Los feligreses son los que toman parte activa de todo lo que supone promover, organizar, ejecutar y dirigir estos Retiros. En Emaús no se persigue en ningún caso el personalismo de nadie como ocurre en otros movimientos, institutos o asociaciones de la Iglesia donde hay una jerarquía de poder, una estructura de gobierno universal o incluso un líder reconocido bendecido por el Vaticano. Simplemente no existe. De hecho, en cada parroquia donde hay Emaús, se eligen unos coordinadores que cada año deben ser renovados. 

Emaús es un tipo de Retiro profundamente testimonial y vivencial, no es de tipo silente (retiros basados en el silencio). Este mismo carácter testimonial hace que todo lo que ocurre o se transmite en estos retiros sea confidencial. En Emaús tenemos una máxima que es de obligado cumplimiento: “Lo que sucede en Emaús se queda en Emaús”. Este marcado carácter íntimo y testimonial implica una importante diferencia de sensibilidades en el caso de hombres y mujeres, por este motivo estos retiros se hacen por separado. Los hay de hombres y mujeres. Por otro lado es importante destacar que a diferencia de otros movimientos, institutos o asociaciones de la Iglesia, en Emaús no existe un reglamento, manual o estatutos que establezcan estructuras jerárquicas, protocolos de actuación, rituales o funcionamiento único para todos los Emaús del mundo. Ciertamente hay un guión originario, más o menos generalizado, que se ha ido transmitiendo y adoptando por todas las parroquias y que sirve como pauta para estructurar el Retiro, pero también es verdad que hay algunos aspectos del retiro que van variando y se modifican según el lugar donde se celebre o según quien lo organice. Lo mismo ocurre con la imagen o la simbología que se utiliza: la rosa, la cruz, la mariposa, el cáliz y la espiga, una llama, etc. Hay un guión escrito, cierto, pero hay tantas interpretaciones como ‘emauses’ existen.

¿Quién puede y cómo se puede hacer el ‘Camino de Emaús’?

La gran noticia es que ¡Todo el mundo puede hacerlo!

En Emaús nadie es discriminado por su origen, ideas, profesión, nivel socioeconómico o tipo de espiritualidad. A nadie se le pide explicaciones sobre su estado espiritual, con que abran su corazón y confíen ya es más que suficiente. A Emaús acude gente dispar y muy distinta: de clase alta, media o baja, solteros o casados, de familias estructuradas o desestructuradas, católicas, cristianas protestantes o incluso agnósticas. En Emaús pueden participar todo tipo de personas, ya sean laicas o religiosas (de todos los carísimas de la Iglesia). Incluso pueden participar las no católicas y que pertenezcan otras confesiones, religiones o ramas del pensamiento como el ‘New Age’, el relativismo, el existencialismo o el mismísimo ateísmo. Todos son bien recibidos, al fin y al cabo todos somos hermanos.

Una de las causas por las que los Retiros de Emaús han tenido tanto éxito y han vivido tal expansión es a causa del “boca a oreja”. La explicación es muy sencilla: las personas que lo hacen salen tan satisfechas y transformadas que deciden entonces invitar a hacerlo a sus familiares, amigos y conocidos más próximos.

Generalmente la posibilidad de participar en uno de estos retiros surge por medio de la invitación de un ‘Servidor’ (Persona que ya ha “caminado” con anterioridad). Participar en él se basa en la confianza absoluta depositada hacia la persona que te ha invitado haciéndote el que seguramente será el mejor regalo de tu vida. El Retiro de Emaús, a diferencia de otros tipos de retiros, sólo se hace una vez en la vida. A participar en un Retiro de Emaús le llamamos ‘caminar’ y a quien lo hace ‘Caminante’. Las Parroquias que actualmente promueven los Retiros de Emaús en España y también en muchos otros países del mundo, suelen organizar 1 o 2 retiros al año tanto para hombres como para mujeres, y estos siempre están dirigidos y supervisados por la dirección de un sacerdote.

Pero ¿Qué ocurre en un Retiro de Emaús?

Aquí no os voy a desvelar cómo funciona y qué se hace durante los tres días que dura el retiro. Como os decía antes, eso es confidencial y digamos que forma parte del éxito que tiene Emaús. Lo que si os puedo contar es qué sucede dentro de un Retiro de Emaús. 

Mientras recorremos el pasaje del Evangelio según San Lucas 24, 13-35, en un Retiro de Emaús suceden muchas cosas y todas tienen un denominador común: este es la presencia y la invocación constante del Espíritu Santo, el dador de vida que renovará y vivificará los corazones de todos los que participan en él. El Espíritu Santo es quien ‘mueve los hilos’ de todo lo que sucede allí. Las personas que llegan a Emaús son muy diversas y acuden por muchos motivos: unos quieren renovar su fe, otros reconciliarse con Dios, otros encontrar de nuevo a Jesús, otros buscan respuestas, otros liberarse de pesadas cargas, incluso los hay que llegan sin tener muy claro el motivo de participar en el retiro… Emaús persigue una conversión afectiva y una experiencia real del encuentro con el verdadero Dios, a diferencia de otro tipo de retiros donde lo que se persigue ya no es este encuentro si no una maduración o profundización en Dios partiendo desde un conocimiento ya previo de este. A Emaús uno puede llegar incluso desde el más absoluto desconocimiento o alejamiento de Dios.

El objetivo de Emaús es simplemente dar a conocer a Jesús, reconciliarse con él, acercarse a él, reencontrarse con él, reconocerlo a nuestro lado, en definitiva, llegar a sentir hasta qué punto Dios nos ama y sentir como a través de este amor podemos llegar a experimentar una profunda sanción física, emocional y espiritual. En Emaús Dios transformará en mayor o menor medida el corazón de los ‘Caminantes’ haciéndoles cambiar muchas de las percepciones que tienen de la vida. Y esto ya es el inicio de un cambio importante en la vida de las personas. En Emaús uno llega a comprobar como el Amor de Dios se manifiesta a los ‘caminantes’ a través de las profundas transformaciones que se producen en sus propios corazones y se manifiesta también en el servicio y la humildad de los ‘Servidores’, verdaderos instrumentos de Dios y anunciadores de la inmensa alegría de un Jesucristo resucitado, vivo y real que ha decidido quedarse entre nosotros.

¿Vale la pena?

Todo lo demás que te pueda contar es poco ante la posibilidad de poder participar en un Retiro de Emaús. Y algunos os preguntaréis ¿Vale la pena ‘caminar’ en Emaús? Sí, como te decía al principio, vale realmente la pena. Personalmente te diré que yo lo hice, encontré lo que buscaba y mi vida cambió. ¡Ah! Y si alguna persona te ha invitado a hacer un Retiro de Emaús confía en ella ya que significa que te quiere mucho y posiblemente te esté haciendo el mejor regalo de tu vida. Para terminar sólo te diré una cosa más: Él, ahora mismo mientras lees este texto está junto a ti, de hecho lo ha estado siempre, siempre, sólo espera que le reconozcas, le abraces y le dejes participar de tu vida ¿Acaso no notas como arde tu corazón?…


«Llegaron cerca de la aldea adonde iban, y él hizo ademán de continuar adelante. Pero le retuvieron diciéndole:

— Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está ya anocheciendo.

Y entró para quedarse con ellos. Y cuando estaban juntos a la mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su presencia. Y se dijeron uno a otro:

— ¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

Y al instante se levantaron y regresaron a Jerusalén, y encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, que decían:

— El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.

Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y cómo le habían reconocido en la fracción del pan». 

(Lucas 24, 28-35)


© Foto: Fr. Félix scj

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