Emaús. A pesar de todo Dios sigue estando con nosotros

Una vez más ha sucedido, y ya van dos. Por segunda vez debemos suspender nuestro ansiado Retiro de Emaús. Ya en marzo de 2020, pocos días antes de decretarse el confinamiento por la maldita pandemia de Covid19, tuvimos que cancelar uno de esos fines de semana llamados a cambiar la vida de mucha gente. Debo reconocer que en aquella ocasión personalmente, y creo que también los demás Servidores, aceptamos con cierta tristeza la decisión, pero también es verdad que la situación en nuestro país hacía que esta decisión fuera la más acertada y consecuente visto lo que vino después. Entendimos que esta era la voluntad del Señor y debíamos aceptarla con confianza. Él sabe siempre más. Habría muy pronto otra ocasión, pensamos todos.

Pero no fue así. Siguieron meses duros y en algunos casos muy desesperanzadores donde parecía que la maldita pandemia no iba remitir nunca dejando tras de si un rastro de muerte y destrucción a su paso. Fueron días y días alejados de la eucaristía, de las adoraciones, de nuestra oración fraternal, de nuestra música, de nuestros testimonios… Un vacío terrible que sólo con la oración a duras penas uno conseguía mantener encendida la ya muy debilitada llama de la fe.

Pero siempre he pensado que los de Emaús somos como un cuerpo de élite dentro del Ejército de Dios. Somos fuertes, somos la Infantería, la que hace el trabajo de campo en primera línea de combate, la avanzadilla, el cuerpo a cuerpo, abajo, pegados a la tierra pero con la mirada siempre puesta en lo más alto. Y como cuerpo de élite que somos estamos siempre preparados para lo bueno y lo malo, y siempre dispuestos a entrar en acción. Es por eso que el día en que se reanudaron nuestras adoraciones semanales y nos reencontramos de nuevo y posteriormente los coordinadores anunciaban la nueva fecha para nuestro deseado Retiro, fue como si no hubiera pasado el tiempo. Nuestra carismática y característica alegría se manifestaba de nuevo a través de nuestras miradas ya que las mascarillas no dejaban ver nuestras grandes sonrisas. Estábamos otra vez juntos, preparados y deseando entrar ya en acción. Se volvió a poner en marcha la maquinaria algo oxidada, la engrasamos de nuevo y con precisión empezamos a preparar con ánimos renovados el nuevo Retiro que estaría fuertemente marcado por la Covid19. Los días 6, 7 y 8 de noviembre eran los días elegidos. ¡Te damos gracias Señor! le gritábamos felices a Dios desde nuestro corazón.

Hasta ayer…

Nada entonces hacía pensar que una tozuda segunda ola de contagios iba a frustrar también este Retiro, y así se nos comunicó ayer. No sé por qué motivo todos teníamos en cierta manera el presentimiento de que esto podía suceder, y a medida que nos acercábamos a la fecha esta sensación se acrecentaba. Pero aún así seguíamos con los preparativos, con mucha ilusión y alegría con una consigna siempre clara: “¡Tiramos para adelante con el Retiro!”. Y lo que es más sorprendente, con la que estaba cayendo, 40 Servidores y más de 30 caminantes se inscribían para hacer el Retiro. Esto nos daba aliento para seguir luchando por el Retiro, pero sobre todo por ellos, los Caminantes, porque lo necesitan y porque el Espíritu Santo nos los confiaba. Y allí estaríamos nosotros para acompañarles en este maravilloso camino.

Os debo reconocer que muchos días, sobre todo estos últimos, personalmente me embargaba una tristeza inmensa porque tenía el presentimiento que todo el trabajo hecho sería de nuevo en balde. Que este Retiro no se iba a celebrar. Mi confianza una vez más hacía agua por los cuatro costados a pesar del esfuerzo que hacían los coordinadores por animarnos a todos. Y allí estaba Él para darme ánimos, y también ellos, nuestros comandantes, nuestros coordinadores, insuflándonos a todos el gozo del Servicio, la confianza en el Señor y en saber abandonarnos para aceptar con alegría su voluntad, fuera la que fuera. Animándonos a no dejar de rezar y a seguir preparándonos sin desfallecer por el Retiro ¡Qué maravilla que Dios ponga siempre en nuestro camino gente como ellos de la que tanto tanto tengo que aprender!.

Creo que esta vez la decisión de suspender el Retiro, aunque parezca paradójico, nos la tomamos con alegría, con la seguridad de saber que a pesar de todo y de todas las contrariedades “Dios sigue estando con nosotros”, como bien dijo nuestro querido sacerdote en su meditación de ayer, además de recordarnos que debemos “dejar que Dios sea Dios” como dice una preciosa canción. Una canción que por cierto, y no se por qué será, en la adoración de ayer cantamos todos con una fuerza espectacular. Mientras tanto seguiremos preparándonos y rezando por nuestro próximo Retiro. Será cuando tenga que ser, pero una cosa está clara, estaremos preparados para entrar en acción cuando Él lo quiera. Y allí estaremos todos para hacer de nuestro Retiro, una vez más, un pedacito del Cielo en la tierra.

JHR!


«Enséñame a cumplir tu voluntad,
Tú eres mi Dios.
Tu espíritu bueno me guíe por tierra llana».
(Salmos 143,10)

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