Hoy ser católico es vivir a contracorriente

catolicos-a-contracorriente

Desde el mismo momento de mi conversión me di cuenta que hoy ser cristiano, y más concretamente ser católico, es vivir a contracorriente. Es más, creo que es una apuesta de vida muy radical y que muchas veces exige ser valiente y arriesgarte a no ser aceptado o incluso a ser marginado del resto de la gente.

En una sociedad deshumanizada, donde todo se relativiza, donde se ha perdido completamente el respeto por la vida (sobre todo si es la de los más inocentes), donde se da culto al placer y al hedonismo, donde el dinero es el becerro de oro de las masas, donde la dignidad de las personas ha perdido todo su valor, donde el respeto por el propio cuerpo ha dejado de existir, donde creadores de tendencias y modas arrastran a las multitudes anulando su personalidad individual o donde el culto al cuerpo y el placer meramente físico domina nuestras vidas; reconocer o simplemente decir: “soy católico” puede desencadenar la ‘tormenta perfecta’ sobre nosotros. Y no os quiero contar lo complicado que puede llegar a ser si encima quien lo dice es un chico o una chica joven.

Declarase seguidor de Cristo es un auténtico acto de rebeldía y de resistencia. Muchas veces, quizás demasiadas, uno automáticamente queda estigmatizado en su entorno social, laboral o incluso familiar. Incluso puede llegar a percibir en algunos casos cierta hostilidad y hasta desconfianza. Se nos ve como ‘bichos raros’.

Hoy en día, donde por ejemplo, millones de personas pueden llegar a venerar, idolatrar y adorar a un hombre que se dedica a dar patadas a un balón o a una jovencita que cuelga fotos ligera de ropa en una Red Social, reconocer y hacer público que eres seguidor de Jesús es motivo muchas veces de mofa, comentarios crueles y sarcásticos, miradas de asombro e incluso risas. También es verdad, y es de justicia reconocerlo, que no todo el mundo se comporta de la misma manera y son respetuosos con la forma de vida y de pensamiento de los demás. No es mi intención generalizar.

A mi personalmente que haya gente que viva fascinada por su coche valorado en 100.000€, por un futbolista multimillonario o que sueñe con ser ‘influencer’ me parece fantástico mientras respeten mi fascinación y amor por Dios, por Jesús y mi apuesta decidida por llevar una completa vida cristiana. Porque, y aquí me gustaría hacer mías unas palabras del filósofo y teólogo catalán Francesc Torralba el cual, en su obra “Jesucristo 2.0”, dice:

«Debo confesar que siento fascinación por Jesús, por su trayectoria, por sus palabras y parábolas, por sus enseñanzas. Creo que vale la pena seguirlo, imitarlo, hacer lo que Él hizo y cómo lo hizo, y lo creo porque entiendo que es liberador y hace más bella y buena la existencia. (…) «El cristianismo no es, en sentido estricto, una doctrina, una filosofía de vida, ni un cuerpo dogmático. En esencia es vida o, más exactamente, una propuesta de vida en el mundo»¹

Y así entiendo yo también lo que significa ser cristiano e imitador de Jesús: una feliz propuesta de vida encaminada a hacer más bella nuestra existencia aquí y ahora, y lo que es más importante, más allá de nuestra propia muerte física. Porque como bien dice Torralba en la misma obra:

«No sabemos qué viene después de la muerte, tampoco tenemos ninguna garantía de que ocurrirá la nada absoluta. Son cuatro días, pero no sabemos si son el prolegómeno o el epílogo. Hay lugar para la esperanza»¹

En mi caso desde hace 2 años ya vivo en esta esperanza. Para nosotros los cristianos tener esta esperanza es el sello que nos distingue de esa otra sociedad que a veces nos rechaza o denigra. La nuestra es una esperanza encaminada a conseguir, gracias a la Fe y a la imitación de Cristo, un mundo mejor aquí y posteriormente para la eternidad. Ya nos lo decía el mismo Papa Francisco:

«Para nosotros los cristianos el futuro tiene un nombre, y este nombre es ESPERANZA»²

Cuantas veces no hemos oído por la gente que nos rodea, familiares, amigos, compañeros de trabajo, periodistas, tertulianos, líderes de opinión, políticos, etc ‘argumentos-pregunta’ del tipo: “¿Como puedes creer en una iglesia que es un nido de pederastas y abusadores sexuales? ¿Cómo puedes creer en una iglesia inmensamente rica que no distribuye sus riquezas para acabar con el hambre mundial? ¿Cómo puedes creerte que en la misa os coméis a Cristo, es que acaso sois caníbales? ¿Cómo puedes creerte la Biblia que es una recopilación de leyendas inventadas por pastores ignorantes del neolítico? ¿Y qué me dices de los millones (¿millones?) de asesinatos causados por la Inquisición? ¿Cómo puedes creer en una Iglesia causante de la mayor epidemia de SIDA del tercer mundo al prohibir el uso del preservativo? ¿Cómo puede permitir vuestro Dios tanto dolor y sufrimiento si es tan bueno como decís? ¿Quien es vuestro Papa para prohibir que una chica se deshaga de un niño que no desea? ¿Cómo puedes seguir una doctrina que está en contra de la investigación embrionaria o la maternidad subrogada si eso es el futuro? ¿Y qué me dices de una iglesia que margina a la mujer al no permitirle acceder al sacerdocio? ¿De verdad te crees que por rezar tu Dios te escucha y te concederá favores? ¿Cómo puedes creer en un Dios que prohibe el sexo con lo bueno que es? etc, etc…” Y así hasta poco más de una cincuentena de ‘argumentos-pregunta‘ que siempre son los mismos y que siempre se repiten insistentemente por los que sienten animadversión por los católicos.

Yo los llamo ‘argumentos-pregunta‘ ya que habitualmente muchos de estos supuestos argumentos basados en prejuicios y tópicos, generalmente fruto de la ignorancia, de la desinformación o simplemente producto de la ‘mala fe’, son lanzados como dardos contra los católicos en forma de pregunta, no tanto para herirnos si no para que seamos nosotros los que justifiquemos y demos respuesta a esas preguntas que son las que ellos se hacen continuamente y que generalmente utilizan como auto justificación a su falta de Fe y a su alejamiento de la Iglesia. Yo mismo, durante muchos años, usaba y lanzaba este tipo de argumentos contra los católicos y me agarraba a ellos como excusa o justificación para alejarme de la Iglesia hasta apartar completamente a Dios de mi vida.

¡Y es que es tan fácil usar este tipo de argumentos! Yo bien podría decirles: ¿Por qué en vez de comprarte un coche de 100.000€ no te compras uno de 15.000€ y los 85.000€ que te sobran los donas para acabar con el hambre en el tercer mundo? ¿Cómo puedes creer en la familia si es en el entorno familiar donde se dan la mayoría de abusos sexuales a menores? ¿Supongo que si estás favor de que se pueda alquilar un vientre de una madre también estarás a favor de que uno pueda comprar un riñón o un hígado? ¿Si estás de acuerdo en que se pueda matar a un bebé cuando es un problema estarás también de acuerdo a deshacernos del abuelo cuando este sea un estorbo? ¿De verdad te crees que por llenar África de preservativos se acabará el SIDA en el mundo? etc, etc… No me digáis que no sería completamente absurdo, ridículo e hiriente actuar así contra los que piensan diferente. Pues para muchos católicos este es ‘nuestro pan nuestro de cada día’.

Siempre he pensado que cuando nos declaramos católicos y seguidores de Cristo y alguien nos interpela con tales argumentos, en realidad creo que estamos ante alguien que se siente terriblemente sólo y que necesita respuestas, que anhela que le hablemos con mucha humildad y paciencia del amor de Jesús, de su entrega por nosotros, de la caridad; que les expliquemos lo que significa vivir según el modelo de Cristo, lo que significa amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado; que le hablemos del valor del perdón y la reconciliación, del verdadero regalo de la vida y la creación, y el por qué hay que respetarlas. Creo al final se trata de no confundirnos; una cosa es la ‘Iglesia’ entendida como institución eclesiástica terrenal, con todos su aciertos y errores, sus grandezas y sus miserias, y otra muy diferente es el plan de Dios.

Cuando ‘caminé’ en Emaús llegué allí con un corazón roto y lleno de estos argumentos, prejuicios y tópicos anticatólicos, con un corazón lleno también de soberbia y vanidad. Allí no me hablaron del Vaticano, del Papa, de los obispos, de los curas, de la doctrina, de pederastia, de aborto, de sexo, etc. Sólo me hablaron de AMOR y PERDÓN y de cómo este amor y perdón habían actuado en las vidas de otras personas para cambiarlas radicalmente. Me dieron ESPERANZA en un futuro mejor. Y con esto fue suficiente para que mi corazón se abriera a Dios y sintiese el abrazo de Dios, y que mi soberbia y vanidad se convirtiesen en humildad y entrega.

Creo que estos son nuestros mejores argumentos: AMOR y PERDÓN. Todo lo demás, hasta lo peor que nos puedan decir o achacar a los católicos, dejará de importarnos si somos capaces de hacer de Jesús nuestro modo de vida y apostar plenamente por Él, mostrarlo a los demás y haciendo entender nuestra forma de vida con nuestra Fe y nuestro ejemplo. No en vano Jesús nos dice, como le dijo a Tomás en su momento: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida le respondió Jesús; nadie va al Padre si no es a través de mí. Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre» (Juan 14, 6-7). A partir de entonces conseguiremos llegar hasta Dios y empezaremos a obtener respuestas a todo lo demás. Esta es nuestra propuesta de vida.

Algunos dirán que es una propuesta de vida muy radical, es cierto, pero en este caso vivir a contracorriente vale mucho la pena os lo aseguro ¡Garantizado!


«Bienaventurados cuando os injurien, os persigan y, mintiendo, digan contra vosotros todo tipo de maldad por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». (Mateo 5, 11-12)


¹ «Jesucristo 2.0» (Francesc Torralba – 2011)
² Videoconferencia en TED 2017 (Vancouver – abril 2017)

foto: cathopic
Anuncios

2 Comentarios

Responder a lucas241335 Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s