5 razones por las cuales los cristianos permanecen en silencio mientras los inocentes sufren

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El escritor Michael Brown nos habla en este artículo de lo fácil que es dar la espalda al sufrimiento de los demás en nuestros días. También reflexiona sobre cómo es posible que muchos cristianos se mostraran completamente ajenos ante horrores como la esclavitud y otros dramas que afectaron, y que afectan también hoy, a la humanidad. Debería servirnos también para que muchos de nosotros, católicos, meditemos sobre muchos de nuestros silencios y de nuestra inacción frente al sufrimiento.


Por MICHAEL BROWN. (“THE STREAM” el 25 de marzo de 2019)

Es fácil mirar hacia atrás juzgando a las generaciones anteriores. “Si yo hubiera estado allí en los días de la esclavitud” pensamos “¡Se habrían enterado!”. O: “Si hubiera sido cristiano en Europa durante el Holocausto, habría ayudado a los judíos”.

Desafortunadamente, en nuestros días cuando hacemos frente a la injusticia, incluida una matanza de inocentes, muchos de nosotros nos quedamos en silencio ¿Por qué?

Viviendo sin darse cuenta

Una razón es que el sufrimiento a menudo está fuera del alcance de nuestra vista y, por lo tanto, queda fuera de nuestra mente. Incluso ¿Cuántos de nosotros sabemos dónde se encuentra una clínica que practica abortos en nuestra propia ciudad? ¿Cuántos de nosotros interactuamos regularmente con los afectados por el aborto?

Cuando sucedía el Holocausto nazi, muchos ciudadanos eran perfectamente conscientes de lo que estaba sucediendo, pero muchos otros no lo eran. Al menos, no en su totalidad. Eso hace que sea demasiado fácil mantenernos al margen. Es más, no somos conscientes de lo que está sucediendo ni en nuestros propios patios traseros.

Y eso nos lleva a una segunda razón causante de nuestro silencio e inacción, pero esta es más seria.

Cerrando nuestros ojos

Estoy hablando de la negación. Acerca de mirar hacia otro lado. Acerca de cerrar los ojos para no tener que lidiar con la dura realidad de la opresión y el dolor humano.

La segregación racial puede estar ocurriendo, pero me quedaré solo en el lado de los blancos.

La esclavitud puede ser real, pero personalmente no conozco a ningún esclavo.

¡Qué bien se siente uno al elegir la dichosa ignorancia!

Afortunadamente, muchos cristianos son presionados en sus conciencias y saben que necesitan alzarse, hablar y actuar. Sin embargo, todavía no lo hacen ¿Por qué?

Miedo intenso

La respuesta a esa pregunta lleva a la tercera razón de nuestra inacción: el miedo. El miedo paralizante, el miedo debilitante, el miedo intimidante.

En la Europa nazi, ese miedo debía ser intenso.

¿Rescatarías a un judío bajo la amenaza real de perder tu propia vida o la vida de los miembros de tu familia? ¿Hablarías en contra de los nazis a riesgo de arruinar tu carrera, futuro o tu propia existencia?

Los nazis estaban enloquecidos en su implementación del mal, lo que significa que no puedes llegar a hacer a la idea de lo que podía llegar a ocurrirte si te oponías a su plan.

¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a enfrentarnos a un posible encarcelamiento, a padecer la tortura o el asesinato de nuestros propios familiares por salvar a nuestro prójimo?

Aún así, algunos cristianos valientes hicieron esto mismo porque consideraban que era lo correcto.

Lamentablemente hoy en día muchos cristianos están paralizados por temores mucho menores, como el temor a ser difamados en las Redes Sociales, a perder una oportunidad de trabajo o una beca universitaria, o a sufrir el rechazo de nuestros propios compañeros y amigos.

Y es así como evitamos pronunciarnos alto y claro en contra del aborto porque nos es demasiado incómodo. Mientras tanto ¡La sangre derramada de más de 60 millones de bebés no nacidos clama desde el suelo!

Pero no es el miedo lo que nos paraliza.

Esperando hasta que empeore

Hay una cuarta razón por la que muchos de nosotros no defendemos lo que es correcto: esperamos que las cosas empeoren. Cuando lo hace entonces nos decimos a nosotros mismos que ha llegado el momento de posicionarnos.

Sin embargo esto es simplemente un acto de autoengaño, como la persona que con sobrepeso se dice a sí misma: “Cuando mi peso sea muy alto cambiaré mi dieta y comenzaré a hacer ejercicio”.

Pero entonces, llegado ese momento, será ya más difícil romper con las adicciones alimentarias, más difícil comenzar a hacer ejercicio y más difícil tener la esperanza de que realmente podamos llegar a cambiar.

De la misma manera también nos engañamos a nosotros mismos cuando decimos: “Es que el problema del aborto es realmente complicado, pero si empiezan a matar bebés fuera del útero, entonces ya me involucraré”.

Lo dudo seriamente. La indiferencia que nos detiene hoy en nuestros camino es la misma indiferencia que nos detendrá el día de mañana.

La indiferencia engendra más indiferencia y la inacción engendra más inacción.

Nuestro egoísmo

Sin embargo hay algo aún peor, y esta es la quinta y última razón por la que muchos de nosotros no nos manifestamos cuando los tiempos son difíciles. Se puede definir con una sola palabra: egoísmo.

No actuamos porque preferimos no actuar.

No hablamos porque es más cómodo estar callados.

No nos preocupamos por los demás porque nos ponemos nosotros primero.

Puede que tengas hambre, pero es que realmente estoy disfrutando mi comida.

Puede que tengas frío y sed, pero me siento muy cómodo dentro sentado junto a mi chimenea.

Tu vida puede estar en riesgo, pero la mía no. ¡La auto conservación es lo primero!

El ejemplo opuesto de Jesús

Todo esto es exactamente lo opuesto al mandato de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Es exactamente lo contrario al ejemplo dado por Jesús, quien entregó su vida para que otros pudieran salvarse. Es exactamente lo contrario que nuestros valientes hermanos y hermanas que arriesgaron su reputación y vidas para hacer lo correcto.

El libro de los Proverbios aborda esta actitud de frente y con profunda convicción: «Te dejas abatir el día de la angustia, angosta es tu fuerza. Libra a los que son llevados a la muerte, sujeta a los que arrastran al suplicio. Si dijeras: «Es que no lo sabíamos», ¿acaso quien pesa los corazones no discierne, y quien guarda tu vida no sabe? Él retribuirá a cada uno según sus obras» (Pr. 24, 10-12).

El tiempo para la ignorancia y la negación, la indiferencia y el egoísmo ya ha pasado.

Es hora de que rompamos el ciclo del miedo y la inacción.

Es hora de que nos detengamos para hablar y actuar.

Hoy.

Si no lo hacemos, las generaciones futuras también nos juzgarán, con toda la razón ¿Acaso es este el tipo de legado que deseas dejar?

cinco-razones-silencio-cristianos-sufrimiento

ENGLISH VERSION ↓


The writer Michael Brown tells us in this article how easy it is to turn a blind eye on the suffering of others in our day. He also reflects on how it is possible that so many Christians were completely blind to horrors such as slavery and other dramas that affected, and affect today, humanity. It should also be useful for many of us, Catholics, to meditate many of our silences and our inaction facing suffering.


By MICHAEL BROWN. (“THE STREAM” on March 25, 2019)

5 Reasons Christians are Silent While the Innocent Suffer (The Stream)

 

foto: cathopic

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