«Quique ha muerto. Vaya mierda!»

¡Joder no! ¡No puede ser!…

Jueves 7 de marzo, 19:39, suena un ‘cling’ en el ‘Whats’ del grupo y leo: «…Quique ha muerto. Vaya mierda!».

Y es que nosotros, los de la pandilla, te llamamos Quique y siempre serás ‘nuestro’ Quique.

Hace pocos meses nos comunicabas que estabas muy enfermo y que el tema pintaba complicado pero que estabas “fuerte y animado y dispuesto a encarar lo que venga”. Creo que ese día a todos recibimos un sonoro bofetón que en cierta manera nos arrancó de cuajo esa inocencia infantil que dominaba nuestros encuentros de antigua pandilla veraniega que habíamos recuperado hacía poco. La verdad Quique es que la tuya y la mía fue una relación extraña y algo atípica. De pasar unos memorables veranos en Calella, ya no recuerdo cuantos, cuando nos comíamos la vida a bocados y jugábamos ansiosos a descubrir y experimentar lo que ésta nos regalaba, a perderte la pista completamente hasta que un buen día, hace ya unos años, mi madre me regaló tu “Historia del desorden”.  Luego leí “Manual de la oscuridad”. Recuerdo que por aquella época me puse en contacto con tu editorial para pedirles tu mail de contacto y te escribí para felicitarte por el libro y enseguida me respondiste ¡después de tantos años! Entonces hablamos de los veranos de Calella, de la pandilla, de ‘nuestra’ música (…la E.L.O.!) y me hablaste de tu “Mentira”, de la que tan satisfecho y orgulloso estabas. Quiero que sepas Quique, y hoy me duele en el alma y me da cierto pudor reconocer que todavía no la he leído, pero lo voy a hacer te lo prometo. Quiero que tu “Mentira” forme parte de mi vida como lo fuiste tu también. Ya te contaré qué tal.

Felizmente en 2013, después de tantos y tantos años, nuestro ‘grupo’ volvió a reunirse para una cena y debo reconocer que aquel reencuentro fue un verdadero regalo, lo recuerdo con un cariño especial. Allí apareciste con tu bici y tu sonrisa habitual, como si no hubiera pasado el tiempo. Como alguien dijo el día de tu despedida, eras de una manera de ser que se caracterizaba por ser de aquellas personas que igual que aparecen en tu vida, de repente desaparecen. Ya pueden pasar unos días, meses o años de separación, da igual, el día que apareces de nuevo es como si no hubiera pasado el tiempo. Es como si nos hubiéramos visto tan sólo unas horas antes. La última vez que nos vimos fue en octubre de 2017 con motivo de una boda; me presentaste a tu esposa y me hablaste de tus hijos, de tus proyectos, de lo que estabas escribiendo, de ‘tu’ Calella…

Y ahora vas y nos dejas… ¡tan pronto! Con sólo 55 años y toda una vida aún por delante es demasiado pronto para marcharse, Quique.

En fin mi buen Señor, tu sabes más, a mi se me escapan los motivos. Sabes que confío en ti y acepto siempre tu voluntad, aunque reconozco que estos días me cuesta mucho y la acepto a regañadientes.  Te pido humildemente perdón por ello, pero es que he rezado tanto y tanto estos meses por Quique pidiendo por su recuperación que ahora me parece muy injusto que de repente hayas decidido llevártelo a tu lado y dejarnos huérfanos de su compañía. Pero por otro lado se que le has recibido con los brazos abiertos y está contigo y con su padre, al cual perdió siendo aún un niño. Estoy convencido de que es así y eso me tranquiliza y por eso te doy gracias.

En fin querido Quique, yo no se si crees o no en Dios, me da igual, ahora ya debes saber la verdad, pero se que eres una persona buena, generosa y apasionada, que sobretodo amaba la vida y a los suyos y que ahora lo que mereces es descansar en el cielo disfrutando del divino rostro del Dios en el que creo y gozando de su presencia. Se que a Dios lo harás muy feliz. A Él le gusta rodearse de los mejores, y tu eres uno de ellos. Cuida desde el cielo de tu amada esposa e hijos, familia y de todos nosotros tus amigos. Por mi parte seguiré rezando por ti, que lo sepas amigo.

Nos vemos Quique y ¡Sigue escribiendo!

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Calella de Palafrugell – Foto de Enrique de Hériz

In memoriam

“Lo importante no es vivir poco o mucho, lo importante es haber tenido una vida plena y la mía lo ha sido”

Enrique de Hériz «Quique» (1964-2019)

 


 

«Sailin’ away on the crest of a wave
It’s like magic
Oh, rollin’ and ridin’ and slippin’ and slidin’
It’s magic.

And you, and your sweet desire
You took me higher and higher, baby
It’s a livin’ thing
It’s a terrible thing to lose
It’s a given thing
What a terrible thing to lose…»

Livin’ thing (Electric Light Orchestra) – 1976

 

 

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