Medjugorje. Una fría noche de verano

gospa_2018

22:00 h. del viernes 22 de junio. Monte Podbrdo, Medjugorje.

En teoría ayer mismo empezó el verano de 2018. Jarrea con fuerza mientras un viento gélido hace que la subida hasta el lugar de las apariciones se nos haga largo, duro y penoso. Las rocas del suelo, tras más de tres décadas soportando las pisadas de miles de peregrinos se presentan lisas como el mármol. Al mojarse con la lluvia y el barro de los pies de los cientos de peregrinos congregados allí se convierten en una auténtica pista de patinaje. Los más previsores llevamos luces frontales, lo que nos permite andar más seguros y poder ayudar a la gente mayor y a las familias con niños a progresar por el camino.
Es sorprendente, a pesar de estas condiciones tan adversas reina una ambiente de paz y felicidad absoluta. Nadie se queja. Algunos grupos rezan, otros cantan o simplemente conversan en una variada mezcla de idiomas que suena como una agradable melodía cuando se une al ruido de la lluvia. Nos han dicho que Iván, uno de los videntes, estaría aquí esta noche y que se le va a aparecer la Virgen María para transmitirnos su mensaje a través suyo.
Una vez alcanzo el claro donde se alza la bellísima estatua de la ‘Reina de La Paz’, y que marca el lugar de las apariciones, me doy cuenta que he perdido a todo mi grupo. A pesar de la oscuridad puedo comprobar que hay muchísima gente ya congregada en torno a la ‘Gospa’ (Así es como llaman a la Virgen María los croatas). De fondo, a través de un improvisado sistema de megafonía, consigo oír la voz de Iván que va rezando los misterios del Santo Rosario en croata y como los peregrinos van siguiéndole cada uno en su propia lengua. Alguna vez, creo que a causa de la lluvia, los altavoces hacen extraños ruidos y dejan de emitir las oraciones. Pero da igual, la gente reza con entusiasmo. Ella se lo merece ¡Está a punto de llegar!
Como no encuentro a mi grupo, el paraguas en una mano y el Rosario en la otra, me abro paso entre la multitud y me acerco todo lo que puedo a la estatua. Cuando estoy a unos 3 o 4 metros ya no puedo avanzar más. Es bellísima. Allí mismo, a sus pies, puedo ver a un grupo de jóvenes completamente empapados por la lluvia que con sus guitarras cantan con alegría contagiosa preciosas canciones a la Virgen, cada vez que acaba un misterio del Rosario. Se les ve felices a pesar de la que está cayendo. Yo estoy completamente empapado y eso que llevo mi paraguas de viaje, que con la que está cayendo se muestra completamente ineficaz. Noto como el agua me baja por el brazo que lo sujeta y también por la espalda, tengo frío y estoy cansado tras el largo viaje desde Barcelona. Pero estoy feliz. De repente el rezo se interrumpe y una voz, primero en croata y luego en italiano, anuncia algo parecido a: ‘La Madonna è qui adesso, silenzio’ (La Virgen está aquí ahora mismo, silencio). Y se hace el silencio más absoluto en el Podbrdo

¡Ella está aquí!

No se como explicaros lo que sucedió a continuación, es difícil pero lo voy a intentar. Una cosa si que puedo aseguraros, fue una experiencia muy impactante y que me ha dejado una marca indeleble en el corazón.

El silencio es impresionante, no se oye nada. La miro fijamente a los ojos, tan solo es una estatua lo sé, pero tengo la absoluta certeza de que está ahora mismo frente a mi ¡Ella, la madre de Jesús, está aquí! Tengo la sensación de que estamos solos ella y yo, nadie más, cara a cara. Que su presencia es real. Desde ese mismo instante me olvido de que estoy mojado, me olvido del frío y del viento. Me invade una sensación indescriptible de paz, pierdo completamente la noción del tiempo y soy completamente ajeno a todo cuanto me rodea ¡Qué sensación tan extraña pero tan agradable!
No quiero engañaros, no veo luces ni veo bailar la luna ni huelo a rosas, pero mi corazón me dice que ella esta aquí ahora mismo y que me esta mirando también con su mirada cargada de ternura y amor maternal.
Desde el corazón le hablo. Le doy las gracias por haberme echo ir hasta allí, por llamarme ante su presencia, por quererme tanto a pesar de todo, por cuidar de mí y de mi familia, por ser mi referente en mi camino de conversión, por interceder por mí y los míos ante su hijo y por ser la luz que ahora guía mi vida. Todo en mi es agradecimiento. Estoy llorando y le digo:

—¡Cuanto me gustaría que ahora mismo estuvieran aquí todas las personas que amo y que se han apartado de tu lado!—

Es entonces cuando me pide que le entregue mi corazón y también los de mi familia. La verdad es que no oigo su voz física pero sí que la oigo desde lo más profundo de mi corazón. Y así lo hago, le entrego mi corazón y me consagro a ella, también le entrego los corazones de los míos. En ese mismo instante se que a partir de ahora mi madre en los cielos, María, cuidará de mí y de mi familia. Me quedo muy tranquilo, en paz, no hay angustia en mi corazón y soy inmensamente feliz. Ella me hace entender que de su mano ella nos acercará hasta su hijo, que sea paciente, que no tenga prisa, que ahora todas mis angustias las hace suyas. Que no deje nunca de orar. Allí mismo me ‘dice’ que debo apostar por Jesús, que debo tener más confianza en Él y abandonarme completamente a su voluntad.

Lo sé, muchos de vosotros hermanos de Emaús, me habéis repetido hasta la saciedad que los tiempos del Señor no son los míos, que debo ser paciente, no enfrentarme a Él cuando las cosas no son como yo las deseo, y que debo aceptar con humildad su voluntad… Pero ha hecho falta que haga más de 1.300 kilómetros hasta un pueblecito de Bosnia-Herzegovina para entenderlo de boca de su Madre, María Santísima. De corazón a corazón.

Unas luces en la lejanía

De repente, a través de la megafonía, la voz de Iván rompe este impresionante momento de silencio. He perdido completamente la noción del tiempo y no sé cuánto ha durado mi ‘conversación’ personal con María ¿Unos segundos, unos minutos, una hora…? No lo sé exactamente, pero me hubiera gustado que nunca acabase, y es que hay tantas cosas que me gustaría decirle y no he podido. Ha sido, y no se como definirlo, un momento muy muy especial. Hay que vivirlo personalmente para entenderlo…
Yo no sé croata pero creo que lo que nos está contando ahora Iván es el mensaje que le ha transmitido la Reina de la Paz. Así es, ya que a continuación alguien se encarga de traducir sus palabras al italiano y al Inglés. La verdad es que no estoy muy seguro de entenderlo todo pero capto algunas frases sueltas: “decídanse por Jesús”…“sean mis apóstoles de la paz”… “oren y no se cansen de orar”… ¡Es impresionante! es ciertamente lo que la Virgen María me ha transmitido hace tan solo un momento.
Como podréis imaginar me embarga una emoción indescriptible, sonrío y le miro a los ojos y le doy las gracias una vez más. Junto a la valla que rodea la estatua veo una chica que llora sin apartar sus ojos de los de María. La escena me conmueve intensamente. Ha sido todo tan intenso y profundo que no me he dado cuenta de que ya ha dejado de llover. Estoy mojado y vuelvo a notar el frío en mi cuerpo pero sonrío, en realidad todos sonríen. Los peregrinos empiezan a abandonar la zona felices, se les nota en la cara. La bajada de la colina se hace también muy complicada y larga a causa de la oscuridad y la humedad de las rocas del camino, pero nadie se queja. Me encuentro con algunos miembros de mi grupo y comentamos emocionados lo vivido esta noche en el ‘Podbrdo’. En la lejanía se aprecian luces. Es Medjugorje, una tierra tocada por la mano de María, ciertamente un pedacito del Cielo en la Tierra… y creo que soy feliz.

¡Gracias Madre!

María Reina de la Paz, ruega por nosotros y por el mundo entero.


Os reproduzco a continuación el mensaje extraordinario que la Virgen María transmitió a Iván ese viernes 22 de junio a las 22:00 horas en la colina:

“Queridos hijos, también hoy los invito a la paz, decídanse por la paz, decídanse por Jesús: ¡Él es su paz! Encamínense junto a Él. ¡Sean mis apóstoles de la paz! Por lo tanto, oren y no se cansen en la oración. Oro por todos ustedes e intercedo por todos ustedes junto a mi Hijo. Gracias queridos hijos, por la perseverancia, porque hacen el bien y porque junto a ustedes realizo mis proyectos a través de mi venida aquí”.


Foto por el autor tomada el 22 de junio de 2018 en el Monte Podbrdo

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

Medjugorje: El libro definitivo para comprender por qué más de 30 millones de personas han acudido a un pequeño pueblo de Bosnia-Herzegovina (Jesús García)

Estamos De Vuelta. Peregrinos Españoles Que Dan Su Testimonio Tras Su Asombrosa Experiencia En Medjugorje (Jesús García)

Mi corazón triunfará (Mirjana Soldo)

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