Dios siempre responde al amor con más amor

cathopic_1493365159465841

Quien me iba a decir a mi hace año y medio cuando ‘caminé’ en Emaús, que hoy tendría el privilegio de escribiros algunas reflexiones a partir de un fragmento clave del Evangelio. Y digo privilegio ya que ciertamente son muchísimos los pasajes que nos impactan de la Biblia, pero lo que Jesús nos quiere transmitir en concreto con este es de extrema importancia ya que es lo que debe dar sentido a nuestra vida. Es más, es la esencia misma de todo el cristianismo. El pasaje es el siguiente:

«Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se pusieron de acuerdo, y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó para tentarle:
— Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?
Él le respondió:
—Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es como éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».
(Mateo 22, 34-40)

Muchas veces, al igual que les pasaba a los fariseos, cuando estamos en constante búsqueda de la rectitud y la santidad podemos llegar a obsesionarnos con el estricto cumplimiento de los múltiples mandamientos y preceptos de Dios. A mi me ha pasado. Incluso se nos pueden presentar dudas e inseguridades que nos provoquen la tentación de interpelar a Jesús para que nos diga cual de estos mandamientos y preceptos es el más importante para Él. Pero Jesús siempre da un paso más allá cuando lo ponemos a prueba y nos responde una vez más con sencillez y concreción para que todos lo entendamos: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”.

Jesús nos está diciendo a cada uno de nosotros, con claridad meridiana, que toda la ley de Dios se resume en este único mandamiento que está por encima de los demás. Al cumplir este único mandamiento el cumplimiento del resto de mandamientos y preceptos vendrá siempre por añadidura. ¿Por qué? Si entendemos este amor como una entrega total de nuestras vidas a Dios, y Dios siempre responde al amor con mucho más amor, este mismo amor se extenderá hacia nosotros mismos, los nuestros y en consecuencia también hacia el prójimo.

Aquí es donde aparece la 2ª parte de este único mandamiento que nos revela Jesús: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Y es que prodigar amor hacia Dios y hacia prójimo, por muy difícil que nos parezca algunas veces, es siempre una garantía para poder cumplir con éxito el resto de mandamientos de Dios y alcanzar la perfección.

Amado Jesús ¡Qué fácil de entender es tu mayor mandamiento, pero qué difícil es a veces de cumplir! Ayúdame a amar siempre y sin desfallecer a Dios y al prójimo con todo mi corazón, alma y mente, de la misma manera que Dios siempre me ama a mí.

“Yo no conozco otro medio para llegar a la perfección que el amor…¡Amar!
¡Qué bien hecho está para eso nuestro corazón!” (Santa Teresita del niño Jesús)

foto: cathopic

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
Sagrada Biblia: Universidad de Navarra
Historia de un alma – Teresa de Lisieux

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s